Te ataqué, pero con cariño
Un explorador envié al lóbulo de tu oreja
que te susurrase: "Relájate, no tengas miedo".
En una segunda oleada mis dos mejores guerreras
te cerraban los ojos y acariciaban tu mejilla mientras
en su mirada, leías: "Tranquilo, no pasa nada".
Para el tercer ataque, dirigido a la comisura de tus labios,
necesité varios arqueros que neutralizasen la barrera
de tu duro corazón.
....Pero cuando arribó el grueso de la caballería ya era tarde
y Morfeo me había ganado la batalla....que no la guerra.
Armas de mujer?

